EL PROCESO ELECTORAL EN LA REPUBLICA DOMINICANA.

La Carta Magna o Ley Constitucional de la Republica Dominicana establece elecciones, tanto presidenciales como congresuales y municipales cada cuatro años y cada cuatro años vemos como este proceso adquiere una característica carnavalesca, en donde los candidatos fundamentan su campaña proselitista con la colocación de afiches, fiestas en barrios populares, mítines, caravanas, encuentros denominados mano a mano, visitas a los votantes indecisos para ofrecerles prebendas o recursos económicos a cambio de que favorezcan a un determinado candidato con el voto, entre otras actividades de igual característica, para las cuales se invierten grandes cantidades de recursos económicos, provenientes de la asignación de la partida monetaria que la Junta Central Electoral asigna a cada partido político que participa en la contienda electoral y en otro caso de los recursos personales de los candidatos o de personas que invierten en determinada candidatura con el firme propósito de multiplicar su capital luego que su partido político gane, y otras fuentes no citadas, ya que sería tema para un artículo completo.

Recientemente en nuestro país se celebraron elecciones congresuales y municipales, con la particularidad de los candidatos ganadores ocuparan la posición por seis años, por razones conocidas por todos, pero esta situación trajo como consecuencia que el pleito electoral sea más acido y que la fiesta de entrega de recursos económicos y prebenda sea más agresiva, mayor inversión para mayores ganancias.

Que bueno fuera si todo ese capital se invirtiera en obras de bien social, que perduran y que puedan ser aprovechadas por la colectividad, si nuestros candidatos fundamentaran su promoción electoral en planes de gobierno viables, que provoque la reflexión del votante y elijan aquellos representantes que sin demagogia ofrezcan los mejores planes de desarrollo.

En otros países los políticos se enfrentan a sus adversarios con propuestas claras y fundamentadas en proyectos factibles que auguran mejoras sociales es cierto que los encuentros con los votantes son necesarios, pero estos deben tener el propósito de conocer sus necesidades sociales y por que no, las individuales, que al fin y al cabo serán muy parecidas a las de todo del conglomerado, esto le permitirá a los futuros gobernantes, en los diferentes poderes del Estado, implementar políticas dirigidas a satisfacer la necesidades reales de la comunidad que representen, garantizando así verdaderos avances.

Es cierto que en el recién pasado proceso electoral, en el cual se eligieron los representantes del Congreso y los Municipios se pudo observar cierto avance en la forma de hacer campaña proselitista, por uno que otro de los candidatos, pero no menos cierto es que el mayor énfasis de la campaña estuvo en aquellos elementos ya citados, y en la difamación de su adversarios.

Es tiempo de que el pueblo dominicano haga conciencia, y exija que los candidatos de los partidos políticos enrumben su promoción electoral por la competencia de sus planes de gobierno, sin demagogia y con viabilidad económica y social, que compitan los programas de gobierno y que gane el mejor, y no el candidato con más recursos económicos.

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